Las palabras sin duda tienen una fuerza que uno no puede expllicar, siempre y cuando el que las escribe tiene la sabíduría sobre como colocarlas una tras otra en sucesión. Un verdadero autor de novelas es aquél que puede manipular las palabras para transportar al lector a un mundo que nunca podría haberse imaginado. Muchas veces esta capacidad es innata en el autor, gracias a una mezcla de dolor intesificado por la misma personalidad. Por ello, no es necesario que uno aprenda un lenguaje muy bien para poder crear una buena novela, pero hará falta un verdadero dominio del lenguaje para crear una verdadera pieza de arte.
El dominio sobre el lenguaje es, sin duda, un gran mérito que debemos respetar y revalorar en un mundo dónde cada vez se lee menos. Un gran ejemplo a recordar será Paco Umbral.
jueves, 13 de septiembre de 2007
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